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domingo, 27 de febrero de 2011

Desiderata.

Desiderata.
Camina placidamente entre el ruido y el bullicio
y observa la paz que pueda haber en el silencio.
Hasta el punto en que te sea posible,
procura estar en buena armonía con todos.
Expón tu parecer e forma reposada y clara,
y escucha a los demás que,
aunque sean lerdos e ignorantes,
ellos también tienen algo que decirte.
Evita las personas ruidosas y agresivas
que constituyen una vejación para el espíritu.
Si te comparas con otros,
puedes volverte petulante o amargado
porque siempre hay alguien que es inferior o superior.
Interésate siempre por lo que haces,
por muy humilde que sea tu tarea
porque es algo que siempre perdurará,
aunque las circunstancias cambien.
Se precavido en tus negocios
porque el mundo esta lleno de astucia.
Pero, que la precaución no te impida ver
donde está la virtud,
pues hay muchas personas que luchan en pro
de elevados ideales
y toda vida está llena de heroísmo.
Sé sincero. En especial, no finjas afecto
ni seas cínico en relación con el amor,
porque a fin de cuentas, la aridez y el desencanto
son tan perennes como la hierba.
Toma resignadamente el consejo de los años,
renunciando gallardamente a las cosas de la juventud,
y no te preocupes por temores imaginarios,
pues muchos de ellos son producto
de la fatiga y de la soledad.
Por encima de toda disciplina edificante,
sé benévolo contigo mismo.
Tú eres un ente del universo,
no inferior a los árboles y los planetas.
Tienes derecho a estar aquí.
Y lo entiendas o no,
el universo se desarrolla
como debe hacerlo.
Por lo tanto, procura estar en paz con Dios,
cualquiera sea la forma en que le concibes.
Y cualquiera que sean tus obras y tus aspiraciones,
en la ruidosa confusión de la vida,
procura estar en paz contigo mismo,
porque con todo desequilibrio,
con toda maldad,
es, sin embargo, un hermoso mundo.
Así es que ten cuidado.
Esfuérzate por ser feliz.

23 Cosas para recordar siempre y una sola para nunca olvidar.

23 Cosas para recordar siempre y una sola para nunca olvidar.
                                  
                                             1-Tu presencia es un regalo para el mundo.
2-Eres una persona única.
3-Tu vida puede ser como tu quieras que sea.
4-Vive cada día con intensidad.
5-Cuenta tus alegrías, no tus desdichas.
6-Lucharás contra la adversidad que se te presente.
7-Dentro de ti hay infinitas respuestas.
8-Comprende, ten coraje, se fuerte.
9-No te impongas límites.
10-¡Hay tantos sueños que pueden ser realizados!
11-Las decisiones son tan importantes para librarlas al azar.
12-Lucha por tu ideal, tu sueño, tu premio.
13-No hay nada tan desgastante como las preocupaciones.
14-Mientras más carguemos con un problema, más pesado se hace.
15-No tomes las cosas con tanta seriedad.
16-Vive una vida de serenidad, no de lamentos.
17-Recuerda que un poco de amor recorre largos caminos.
18-Recuerda que mucho es para siempre.
19-Recuerda que la amistad es una sabia inversión.
20-Los tesoros de la vida son personas unidas.
21-Nunca es tarde.
22-Transforma lo cotidiano en extraordinario.
23-Ten salud, esperanza y felicidad.

Y jamás olvides… ni siquiera por un día
¡Cuan  especial eres!    

sábado, 26 de febrero de 2011

El elefante del circo

EL ELEFANTE DEL CIRCO
 
Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales.

     También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacia despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

     Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

     El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?  

Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado... ¿Por qué lo encadenan?

     No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

     Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mi alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:

     "El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño".

     Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que seguía...

     Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso no escapa porque CREE QUE NO PUEDE. El tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que se siente poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... Jamás ...intentó poner a prueba su fuerza otra vez ..

     Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas "no podemos" simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. Grabamos en nuestro recuerdo: No puedo... No puedo y nunca podré. Crecimos portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar. La única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento TODO TU CORAZON.